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Cuando mi amiga me contó sobre su aborto, quedé shockeada.
Esto pasó en sus veinte años. En ese tiempo, ella y su
esposo no se sentían listos, mentalmente o financieramente para tener un
hijo, así que ellos terminaron con el embarazo. Ahora en sus
cuarenta, mi amiga quiere desesperadamente tener un niño pero les ha
sido imposible concebir. Ella lamenta la decisión hecha en su
juventud. En otro caso, una compañera de trabajo estaba esperando
su tercer hijo. Por su edad, los doctores le aconsejaron la amniocentesis, un
procedimiento en el cual una pequeña muestra de líquido
amniótico es extraída del útero para detectar
anormalidades genéticas en el feto como ser el Síndrome de
Down. En caso de un resultado positivo los padres pueden elegir abortar el
feto. Ella rechazó de plano hacerse el test porque creía que el
niño que crecía dentro de ella era un regalo de Dios. Dos
diferentes casos, dos diferentes respuestas. Una pareja eligió terminar
el embarazo porque era inconveniente. La otra pareja resolvió poner su
confianza en Dios, más allá de lo que vendría. Aunque
cada caso es diferente, las respuestas tipifican la creciente división
entre el énfasis de la iglesia sobre la santidad de la vida y la
presión de la sociedad a priorizar la elección personal y la
conveniencia.
>¿MEDICAMENTE
NECESARIO?.
La posición del Ejército de Salvación sobre el aborto
establece que "El ser humano esta hecho a la imagen de Dios. Cada persona es de
valor eterno y cada vida es un don de Dios, digno del cuidado, nutrición
y preservación" Esto incluye a los no nacidos. A pesar que la edad
e inmadurez a menudo son citadas como factores del embarazo no planeado, las
estadísticas dicen una historia diferente. De acuerdo al Dpto de
estadísticas de Canadá, en 2003 las mujeres entre 20 a 24
años tuvieron el más alto porcentaje de abortos inducidos elevado
a 32.662, cerca del doble del índice de abortos entre las adolescentes
(17.656). La segunda categoría más alta fue entre mujeres de 25 a
29 años con 22.236. De estos datos aparece que los abortos han llegado a
ser socialmente aceptables y están en incremento como forma acostumbrada
para el control de nacimientos en mujeres maduras y educadas. En
términos prácticos, el aborto es un enorme drenaje en nuestro ya
sobrecargado sistema de salud. Canadá es una de las pocas naciones que
incluyen el aborto "médicamente necesario" gratuitamente como parte del
sistema de salud nacional . Como la actual Ley de Salud no define lo que es
"medicamente necesario", cada provincia recibe fondos en una muy holgada
base. El resultado es que aún aquellos que están en
desacuerdo con el aborto son forzados a apoyar indirectamente a través
de sus impuestos. El aborto también continúa siendo un tema
altamente político. Durante la elección federal en Mayo de 2011,
la Federación internacional de planificación familiar levantaron
su voz con insatisfacción con el gobierno conservador cuando el Primer
Ministro Stephen Harper cambió el criterio bajo su iniciativa del Grupo
de los 8 para excluir los servicios de aborto seguro en países en
desarrollo. Aunque el gobierno había votado para no reabrir el
debate del aborto, hay muchos cristianos quienes apasionadamente sienten que se
necesita escuchar una voz por la vida.
>Evitar el juicio.
¿Hay algunas circunstancias en las cuales el aborto
debería ser permitido? ¿Es permisible terminar con la vida de un
niño no nacido? A veces el embarazo puede poner en riesgo
la vida de la madre. En los casos de embarazo perpetrado por un violador o por
incesto algunos sienten que tener el niño solo avala o aumenta la
violación. Estas situaciones proponen preguntas éticas
difíciles para los cristianos. Sin mirar las razones o
racionalizar, debemos ser cuidadosos para no juzgar a aquellos a quienes
eligieron el aborto. Nuestro enunciado de posición dice: "Las
mujeres quienes han tenido un aborto merecen cuidado y respeto, y el
Ejército de Salvación les ofrecerá su servicio en una
manera amorosa y compasiva". Muy a menudo la iglesia se ha establecido en
juicio sobre la gente en un momento cuando ellas necesitan más que nunca
el amor de Jesús. La violencia, sea física, emocional o
verbal, nunca es la respuesta. Yo pienso que lo mejor que podemos hacer es
ser un ejemplo y recordar a otros de la santidad de la vida la cual comienza
desde el momento de la concepción.
Como cristianos no debemos ser ambivalentes sobre este tema. Aunque la
elección y la tolerancia son vistas como virtudes supremas en nuestra
sociedad, es posible ser pro-vida y pro-mujer. Cuando yo estaba embarazada
experimenté una maravillosa intimidad con mi hija no nacida. Mi esposo
estaba enfermo de una enfermedad terminal en ese tiempo. El me dijo que Dios
nos había dado una hija para ser mi compañera cuando él se
hubiera ido. Por esa razón, yo estoy sumamente consciente del valor
inapreciable de la vida. Que Dios nos ayude a mostrar al mundo que cada
vida importa, por más pequeña que sea.
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