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'No voy mas' / Lo que mis padres hicieron bien by Mayora Catherine Wyles / Capitana Emma Spencer
No voy mas

Mayora Catherine Wyles, Territorio del Reino Unido con la Republica de Irlanda | ‘¡No voy mas!’ gritó mi hijo de diecisiete años un domingo a la mañana. Yo sabía que odiaba asistir al Cuerpo. La regla siempre había sido: ‘Mientras vivas en esta casa, asistes a la reunión de adoración.’ Pero cada vez mas nos dimos cuenta de que este arreglo ya no andaba más. Sinceramente, creo que mi esposo lo recibió mas tranquilamente que yo; yo lo vi como una traición a todo lo que intenté enseñarle. Sentí que había fracasado … como madre y también como ofíciala. Creí que sabía comunicar mi fe con los jóvenes; sin embargo aquí estaba mi hijo tan precioso dándole su espalda al Ejército y también al Señor. Estuve enojada con él, y enojada con Dios también.
¿Cómo pudo Dios permitir que esto pasara? ¿No habíamos sido obedientes cada vez que nos cambiaron el nombramiento? No fue algo fácil mudarnos en las varias etapas de la vida de nuestros hijos, pero lo habíamos logrado. ¿Qué pensaría la gente? Quería que mi familia fuera un ejemplo de una familia cristiana. Cada prodigo tiene que tomar su propio viaje y tengo que permitirles a mis hijos tomar los suyos también. Tan solo puedo mostrarles el camino y amarles, pase lo que pase.
Lo que mis padres hicieron bien

Los Capitanes Mark y Emma Spencer, Territorio del Reino Unido con la Republica de Irlanda, con su hijo Khaim y su hija Anais | 28 Noviembre 2000 - el día en que me convertí en madre. Algunos dirían que eres madre desde el momento que concibes. Es una pregunta interesante. ¿Cuándo nos convertimos en padres? ¿Que te define como tal? John A. Shedd escribe, ‘Tan solo el hecho de tener hijos no le convierte a una en madre.’
Al salir del hospital cargándole a mi tesorito estuve asustada de esta nueva etapa de vida, pero rebosaba de gozo. También era muy ingenua. No tuve la menor idea de cómo ser madre. No obstante, sabía que mis padres habían sido los ejemplos perfectos de padres. En ese momento no me di cuenta de lo difícil que seria ser madre.
En cuanto a mi propia niñez tengo un cumplido y una queja. El cumplido es que mis padres me criaron en una manera brillante; y la queja – lo hicieron parecer tan fácil. He añorado copiar lo que ellos lograron con tanta facilidad. Bueno pues, por lo menos fue fácil desde mi punto de vista.Como padres, queremos enseñarles a nuestros hijos que la adoración no es tan solo algo que hacemos del domingo en la reunión, sino que es un estilo de vida. Momentos para compartir como familia son importantes también. Estos son unas ideas que usamos en nuestro hogar:
- Escribir los nombres de familia y amigos en pedazos de papel y ponerlos en una jarra. Durante los momentos de oración en familia, sacamos dos nombres a la vez y oramos por ellos.
- Tener una reunión de adoración en casa. Pueden cantar y orar juntos. Permítales a tus hijos a ser creativos. ¡A nuestros hijos les encanta el baile sagrado!
- Apadrinar a un niño (o a una familia misionera). Como familia, oren, escriban y manden cosas a ese niño.
- Adquirir una cajita de monedas específicamente por algún motivo especial, y permitir que tus hijos agregan sus monedas como Dios les guíe.
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Mis padres no fueron cristianos cuando yo nací; ni siquiera asistieron a la iglesia. Sin embargo, conocían algo de la fe cristiana. Esto, sin duda, les influyó en su estilo de criarnos. Poco después de mi nacimiento, sus vidas fueron transformadas por la gracia de Dios. Años después, recibieron un llamado al ministerio de tiempo completo como oficiales en El Ejército de Salvación. ¡Nuestra vida emocionante comenzó!
A pesar de la vida ocupadísima del oficialato, siempre estuvieron ahí para mí y mi hermano, principalmente al comienzo y al final de nuestro día. Desde mi perspectiva, casi nunca les vi estresados y siempre tenían tiempo para escucharnos. Nos criaron enseñándonos sobre el amor de Dios, pero nunca forzaron sus experiencias espirituales sobre nosotros.
Mis padres nos animaron a lograr lo mejor que podíamos, pero nunca nos exigieron alguna meta especifica. Nos presentaron todas las opciones disponibles, pero nunca eligieron por nosotros. Nos surgieron límites adecuados, pero nos permitieron establecer aquellos límites. Nunca les vimos discutir entre ellos, aunque ¡sabemos que en algún momento lo habrán hecho!
En nuestra presencia nunca se habló de la vida de otra persona. Mis padres le amaron a la gente y nos mostraron como amar. Tiempo familiar fue muy importante, y estos momentos fueron tratados como una prioridad. El amor se dio sin condiciones.
Como adolescente, estuve muy orgullosa de mis padres. Como joven, me maravillé de su apoyo y ánimo. Ahora, ya como madre, me asombro al ver lo que ellos lograron. Cada día me pregunto como lo lograron. Acepto su ejemplo de crianza como un regalo de Dios, y veo otros aspectos de su ejemplo al criar a mis propios hijos. Como familia intentamos entrar juntos en misión. Creemos en establecer relaciones con la gente que nos rodea, ya sea con nuestros vecinos, amigos de la escuela o de la comunidad en si. Estas son algunas de las cosas que hemos intentado hacer juntos:
- Recolección de basura. Pasamos un día limpiando la basura en nuestro vecindario.
- Villancicos en la esquina de nuestra casa. Cada Navidad le invitamos a la gente del vecindario a venir y cantar villancicos en nuestra casa. Después compartimos una merienda tradicional.
- Asados veranéales. Les invitamos a los vecinos a la casa para disfrutar de un asado durante el verano.
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Con el pasar de los años mis padres me han revelado mucho más acerca de aquellos años de mi niñez, y en particular sobre los desafíos del oficialato, los cuales ahora puedo entender. ¡A veces estas revelaciones me asombran! Ellos sabían como protegernos a mi hermano y a mí.
Mis padres siempre creyeron que su llamado al oficialato le incluyó a toda la familia y que el plan de Dios para sus vidas fue ligado al plan Suyo para sus hijos también. Por supuesto, sabemos que Dios ve todo el panorama: El suple las necesidades y cuida de los sueños de cada miembro de la familia – todo esto muestra su maravilloso poder y amor.
A lo mejor esto parece ideal, como si fuera demasiado bueno para ser verdad. La realidad es que tuvimos nuestras dificultades tal como cada familia, pero los cimientos eran fuertes y Dios era el enfoque de nuestras vidas.
De cierto los tiempos cambian. Al considerar el mundo en el cual vivimos, no tengo ilusiones. La vida es muy distinta hoy en día, y esto se tiene que reflejar en la manera en la cual les crío a mis hijos.
Soy una madre cristiana criando a sus hijos en un mundo pluralista y moralmente ambiguo. Muchas veces me siento estirada hasta los límites y cada día necesito los recursos para hacer el trabajo. Dos cosas que siento que son prioridades para mi en cuanto a mi llamado personal como madre son ayudarles a mis hijos a tener confianza en si mismos, y enseñarles a amar a los demás y demostrar el amor de Dios. Creo que puedo ayudarles a tener un buen autoestima al caminar con ellos la senda de la vida, cualquiera que sea, hasta que puedan caminarla solos.

Mayora Chris Pears con hija Capitana Emma Spencer y nieta Anais | Una vez alguien dijo, ‘Es importante recordar que al mirar a nuestros hijos para ver lo que hacen con sus vidas, ellos también nos miran para ver lo que hacemos con las nuestras.’ Mis hijos me están mirando para ver como deben amar a otros. Es importante mostrar amor, pero también es importante que mis hijos vean ese amor en práctica. Juntos como familia intentamos alcanzar a otros. Quiero que mis hijos sean protegidos de la crueldad de la vida pero también quiero que entiendan cuan difícil la vida puede ser para otras personas.
A mi me encanta los versículos escritos por Pablo que nos instruyen a mirarle a Dios e imitarle a Él. En Efesios 5:1-2, habla de la relación entre padres e hijos. ‘Miren lo que Dios hace, y entonces háganlo también, tal como los hijos que aprenden a portarse bien mirando el ejemplo de sus padres. Mas que cualquier otra cosa, Dios les ama. Acompáñenle a Él y aprendan como vivir una vida de amor. Observen cuanto Cristo nos amó. Su amor no fue cuidadoso sino extravagante. No nos amó para poder recibir algo de nosotros sino para darnos todo lo que Él tenía. Ustedes deben amar así. (El Mensaje).
Al intentar amarnos los unos a los otros, amar a los demás y también amarle a Dios, esto se convierte en nuestra ‘declaración de misión familiar.’
- Traducido por Kristin Rivero
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